Reconstrucción comunista y su machista gestión de una agresión

autodefensa

“El motivo de este escrito es comunicar públicamente la reacción y gestión por parte de la organización Reconstrucción Comunista ante mi denuncia de haber sufrido malos tratos por parte de uno de sus militantes.
Dicho militante y yo mantuvimos una relación hasta que él se fue de voluntario al extranjero, tras lo que comencé a analizar la misma junto con gente de mi entorno y también de mi colectivo feminista, encontrando actitudes de maltrato.
Puesto que estaba fuera, y no podía comunicarme con él, decidí esperar a su vuelta para tratarlo, poder transmitirle dichas actitudes que había tenido y acabar formalmente con la relación.
Finalmente, cuando llegó y nos vimos, lo primero que dijo fue que había gente manipulándome para dejarle y para que actuase contra él, diciendo “que si me había follado a otros”; dando con esto por hecho que si yo quería romper la relación no podía ser por mi voluntad propia, sino bajo la influencia de terceras personas del entorno de ambos de las que me daba nombres. En el momento entendí que alguien había hablado con él previamente, dándole información que no era cierta y queriendo involucrar a terceras personas que no tenían que ver con mi decisión.
Tras ver su actitud y que no podría hablar con él directamente sobre el tema, hablo con una amiga que lo pone en conocimiento de un miembro del comité central de la organización del agresor para ver cómo solucionarlo. Esta persona, a su vez, lo pone en conocimiento del Secretario General de RC, quien a pesar de tener una relación personal conmigo, y considerarme una persona de total confianza, en ningún momento se pone en contacto conmigo ni se preocupa por la situación. Lo mismo sucede con el resto de militantes con los que yo tenía contacto, incluso relación de amistad, los cuales me dejan de hablar e incluso me eliminan de redes sociales.
Mi intención, en todo momento, era tratar el asunto de una manera didáctica y pedagógica, para que él analizase sus conductas, hiciera autocrítica y no volviese a repetirlas con futuras parejas, como lo manifesté en todo momento con las personas con las que traté el tema.
Tras esto, se pone en contacto conmigo la responsable de género de RC con la intención de solucionar el conflicto, trabajándolo ella misma con el agresor. Le informo de que mi idea, a priori, no era sacar un comunicado: tras esto no vuelve a abordar el tema hasta que una semana después, observando la pasividad, personas cercanas a mí y yo misma insistimos en saber cómo van a tratar finalmente el asunto y qué van a hacer al respecto. Entonces acabó desplazándose al lugar en el que yo me encontraba veraneando para poder hablar en persona sobre las agresiones, las cuales conocía previamente por un documento que yo había redactado y puesto a su disposición, en el que analizaba el maltrato.
Dentro de este maltrato destacan: el chantaje y la presión para conseguir lo que quería, como cerrar la relación; la inutilización continua y el control de mi persona, paternalismo, invasión de mis espacios personales y políticos, aislamiento de mis círculos; violencia indirecta como medio para intimidarme en las discusiones, amenazarme con agredir a amigos míos si seguía teniendo relación con ellos, intentar obligarme a acudir a eventos políticos que él consideraba que eran importantes, celos enfermizos que se materializaban en ataques y broncas, acaparamiento de mi espacio y tiempo a través de la presión y el chantaje, menospreciarme delante de terceras personas, infantilizándome e insultándome, incitando a terceras personas a intervenir en nuestros conflictos; intentar anular completamente mi persona para que lo único que me quedara fuera él, o presiones para tener relaciones sexuales en situaciones en las que yo le había dicho que no o incluso estaba dormida.
Leído este documento, ella misma admitió, se plasmaban situaciones más complejas de las que se esperaba, de las cuales algunas ya se las había comentado al agresor antes de este viaje, admitiendo el propio agresor que las había llevado a cabo.
Al finalizar el encuentro ella me dice que se va a reunir con el agresor, con el objetivo no solo de trabajarlo, sino también de que éste redacte una autocrítica pública tanto a mí como a la militancia de su partido; haciendo hincapié en que ella misma se aseguraría de que nadie iba a atacarme a raíz de esto, y que el propio agresor estaba dispuesto a trabajarlo. Y que también el Secretario General realizaría otra autocrítica por la mala gestión, por intentar obviar el tema y no haberse puesto en contacto conmigo.

Después de casi un mes sin noticias ni de ella ni de la autocrítica, vuelvo a escribirle para preguntar qué pasa. A lo que me responde que ya lo habían hablado y que me mandarían la autocrítica. Pasa otro mes, yo ya vuelvo de mis vacaciones, y al encontrarme con la gente empiezo a enterarme de todo lo que había sucedido en Madrid en relación a mi denuncia de agresión. Es entonces cuando me entero, a raíz de personas que en ese momento eran miembros de RC, de cómo se está tratando el tema dentro de la organización: el propio agresor va contando que todo lo que digo es mentira, que soy yo la que le maltrataba a él, que soy una loca celosa…A su vez, el Secretario General habla del tema quitándole importancia, diciendo que yo era una bocazas, que yo era la que maltrataba al agresor, que había que pasar de mí, entre otras lindezas. Es al agresor a quien se manda a hablar con la militancia para contarle su versión, dándole una posición privilegiada por las circunstancias de su vuelta, ya que estaba “inestable y desquiciado” en palabras de gente de su propia organización, permitiéndole así ponerme en duda, atacarme y dejarme a mí de maltratadora, cosa que me habían asegurado que no iba a pasar. Demostraba así que no se estaba haciendo ningún trabajo con él ni consiguiendo ninguna autocrítica real por su parte. El propio Secretario General de JGB (juventudes de RC), al explicar a su célula la marcha de un miembro del Comité Central de RC (por la mala gestión de los temas de género, entre ellos mi caso), les dice que mi denuncia de maltrato “son polladas”, tonterías que no valían para nada y añadiendo que le habían enseñado el documento en el que relato las agresiones a un colectivo feminista (Patriarcado Criminal) y que habían dicho que no era nada. Cosa que por supuesto pregunté al colectivo y era mentira. En otra reunión de JGB para tratar el mismo tema, a petición de militantes, de nuevo la dirección política dice que son cosas de pareja, que lo que teníamos era una relación difícil y que éramos los dos, que lo que yo contaba no eran agresiones, que había exagerado porque me estaban manipulando terceras personas y que no había que darle importancia al asunto.
Tras enterarme de esto, vuelvo a escribir a la responsable de gestionar el conflicto, diciendo que dado que la autocrítica obviamente no iba a existir y me había enterado de cómo se estaba gestionando realmente, decidía romper el contacto, y que a partir de ahí cada cual actuara respecto al asunto conforme creyera conveniente.
A día de hoy, el agresor y su actual pareja se encuentran fuera del colectivo por voluntad propia y razones completamente ajenas a lo aquí relatado, hecho que la organización intentó utilizar como método de limpieza de imagen llamando personalmente a la agredida para contarla que se había expulsado a su agresor de RC por negarse a trabajar sus actitudes machistas y negarse también a hacer autocrítica, la cual supuestamente según decía RC para justificarse se llevaba haciendo desde que se comunicó el asunto a la organización, lo que se contradice demostrando que realmente no se había producido ningún trabajo con el agresor.
Puesto que he visto que a pesar de intentar solucionarlo por buenos cauces se me ha atacado tanto por parte del agresor como de responsables políticos de su organización, tomé la determinación de poner en conocimiento público las actuaciones de dicha organización mediante este documento, con el objetivo de aclarar cuál era la situación real, y que se dejasen de verter bulos falsos sobre mi persona, y terminar con la supuesta manipulación por terceras personas a la que me estoy viendo sometida, manipulación más que claramente falsa, y utilizada únicamente para desacreditar a las personas que me han dado apoyo en el proceso, y a mí misma como agredida.”

Desde Mujeres Libres, colectivo del que forma parte la agredida, no vamos a tolerar en nuestros entornos actitudes machistas, agresores ni defensores de éstos. La solidaridad no es sólo palabra escrita y la coherencia no son unos galones de los que alardear: reconocer la existencia de una agresión implica tomar cartas en el asunto, lo cual conlleva que la autodefensa y el apoyo a la compañera deben convertirse en una prioridad.
Contra el patriarcado: ¡acción directa!

Para adherirse al comunicado, mandar un email a mujereslibres.madrid@inventati.org o escribir un mensaje a cualquiera de nuestras redes sociales.

Colectivos que se adhieren al comunicado:

Asamblea Feminista Panteras
Brigada 13 de Noviembre
Manada Insumisa
Brujas Feministas
Asociación de Estudiantes de Derecho de la UAM
Akelarre Feminista
Mujeres Libres Guadalajara
Asociación Manuela Malasaña de la UAM
BAE UAM
BAE CIU
Asociación Frida Kahlo de la UCM
Comité 1-20 de Alcobendas
Colectivo 607 en Lucha (Tres Cantos)
Colectivo Distrito 14
Colectivo Vicálvaro Resiste
Asamblea Juvenil Vallekas 16
Asociación La Resistencia de Caminos, UCM
Asamblea Libertaria de la facultad de Geografía e Historia, UCM
Colectivo Feminista 13 rosas
Distribuidora Peligrosidad Social
Asociación UHP de la facultad de Geografía e Historia, UCM
Asamblea Letras Feministas, UCM
Colectivo Espora Negra del 76
Coordinadora Antifascista de Madrid
Asociación Doble Hélice de la UAM
Anarcofeministes Mallorca
La caverna – Filosofía (UCM)
Aradia Feminismo
Scum Girls Madrid
Colectivo Feminista Sestras de Murcia
Colectivo Cuerpos Empoderados
Colectivo Arganzuela 27
Asamblea Feminista La Caracola
Prospe16
Dona En Lluita
Asamblea 13D – Estepona
Colectivo Algarbia Costa
Grupo Anarquista Ai Ferri Corti – Sevilla
Coordinadora Antifascista Onze d’Abril – València
Colectivo Revuelta Violeta – Valencia

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